Las hernias discales tras un accidente de tráfico son una lesión frecuente, especialmente en colisiones por alcance, impactos laterales, accidentes de moto o siniestros con movimientos bruscos de flexión y extensión de la columna. Aunque muchas veces se asocian al latigazo cervical, una hernia discal puede afectar también a la zona dorsal o lumbar.
En indemnización por accidente, estamos especializados en accidentes de tráfico. A la vez que te ayudamos a reclamar las distintas indemnizaciones que se generan en un accidente, te ayudamos con cualquier problema que puedas tener con la reclamación.
Conoce tus derechos.
¿Qué es una hernia discal postraumática?
La hernia discal se produce cuando el disco intervertebral se desplaza o se rompe, pudiendo comprimir raíces nerviosas. Tras un accidente, puede aparecer dolor cervical o lumbar, contracturas, hormigueos, pérdida de fuerza, mareos, irradiación a brazos o piernas y limitación de movilidad.
¿Se puede reclamar indemnización?
Sí. Para reclamar una hernia discal tras accidente de tráfico es fundamental acreditar la relación entre el siniestro y la lesión. Para ello, son importantes el informe de urgencias, pruebas como resonancia magnética, seguimiento médico, rehabilitación y valoración de secuelas.
La indemnización puede incluir, los días de curación, baja laboral, rehabilitación, gastos médicos, secuelas y perjuicio económico. Los días se valoran según su gravedad: muy graves, graves, moderados o básicos.
Tipos de Hernia Discal
Hernia discal cervical
La hernia cervical puede provocar dolor de cuello, rigidez, cefaleas, mareos, contracturas, pérdida de fuerza en brazos o sensación de hormigueo. En algunos casos se confunde inicialmente con un simple esguince cervical, por lo que es importante realizar pruebas si los síntomas persisten.
Hernia discal lumbar
La hernia lumbar puede generar dolor intenso en la espalda baja, ciática, pérdida de sensibilidad, dificultad para caminar o limitación para permanecer sentado o de pie. En trabajadores que realizan esfuerzos físicos, esta lesión puede tener especial impacto laboral.
Casos graves: cirugía e incapacidad
En los casos más graves, cuando existe compresión nerviosa importante o dolor incapacitante, puede ser necesaria una intervención quirúrgica. Si, pese al tratamiento, quedan secuelas que impiden realizar la profesión habitual, la hernia discal puede llegar a justificar una incapacidad permanente total o incluso absoluta.
¿Qué documentación conviene reunir?
Para reclamar correctamente conviene aportar:
- Parte de accidente o atestado.
- Informe de urgencias.
- Resonancia magnética.
- Informes de traumatología o neurocirugía.
- Justificantes de rehabilitación.
- Baja laboral.
- Informes de secuelas.
- Facturas de gastos médicos o desplazamientos.
No todas las hernias discales se indemnizan igual. Es importante demostrar que la lesión tiene relación con el accidente, valorar correctamente los días de curación y cuantificar las secuelas. Por eso, antes de aceptar una oferta de la aseguradora, es recomendable revisar toda la documentación médica y calcular la indemnización conforme al Baremo.
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¿Qué indemnización corresponde por una fractura limpia de clavícula?
En una fractura limpia, estable y no desplazada, el tratamiento suele consistir en inmovilización, cabestrillo, reposo y rehabilitación. En estos casos, la indemnización se calcula principalmente por los días de curación, que pueden valorarse como perjuicio básico, moderado, grave o muy grave según la evolución médica y la afectación en la vida diaria del lesionado.
¿La indemnización aumenta si hay que operar la clavícula?
Sí. Cuando la fractura está desplazada, fragmentada o requiere cirugía con placas, tornillos o material de osteosíntesis, normalmente aumenta la indemnización. Esto se debe a que suele haber más días de curación, mayor rehabilitación y más posibilidades de secuelas como dolor, pérdida de fuerza o limitación del hombro.
¿Cuánto se puede cobrar si la fractura de clavícula deriva en incapacidad permanente?
Cuando las secuelas derivan en una incapacidad permanente, la indemnización puede elevarse de forma considerable. En este tipo de casos, las cuantías pueden moverse aproximadamente entre 80.000 y 150.000 euros, dependiendo de la edad del lesionado, la gravedad de las secuelas, la pérdida económica y la repercusión laboral.